Cultura Femenina Novohispana
Los españoles trajeron consigo una idea de la condición femenina cristiana medieval copiada de las enseñanzas de Platón y Aristóteles; unida ésta a la concepción judeo-cristiana acerca de la mujer normada por la legalidad romana. En suma, es la consideración de las mujeres como inferiores a los hombres, en cuanto a su ser y su valer. Se puede decir que los modelos educativos para las mujeres traídos del viejo mundo, y que siguieron vigentes por varios siglos, fueron descritos en los famosos tratados sobre educación de Luis Vives (1492-1540): Instrucción de la mujer cristiana, y de Fray Luis de León (1527-1591): La perfecta casada. Dos manuales que convierten en ley lo que de hecho se practica en las sociedades cristianas medievales, Una de las preocupaciones de los recién llegados fue la educación de los indigenas.
Había que transformar la cosmovisión mexicana en una concepción cristiana del mundo, es decir, "humanizarla". De ahí que el catecismo se convirtió en la tarea educativa más importante de los conquistadores. El catecismo consistía en aprender de memoria las oraciones principales, los mandamientos de Dios y de la Iglesia. Para esta instrucción se ordenó que, "a los niños los traerán junto a los hombres grandes y a las niñas las traerán junto a las mujeres grandes para que aprendan honestidad y castidad."
Para intentar comprender la forma en que se desarrolló el proceso educativo en la Nueva España, debe tenerse en cuenta que se trata de una sociedad muy poco homogeneizada. Por una parte, los pueblos indígenas son diversos y variadas sus costumbres, jerarquías de valores organizaciones sociales y políticas: náhuatl, maya, quiché, tarasco, zapoteco, mixteco y otomí -por nombrar algunos de los pueblos-, las cuales presentan diferencias básicas. Por otra parte, los españoles pertenecen también a diversos pueblos hispánicos, grupos y clases sociales distintos.
Tal vez lo único que tienen en común todos estos pueblos, es el hecho de que las mujeres se dedican a los mismos oficios "mujeriles" y que su destino principal es el matrimonio. Y como segunda opción la vida religiosa. Me voy a referir enseguida a la educación virreinal de las mujeres hablando en términos generales y tomando en cuenta al grupo social dominante: los criollos.
La educación femenina en el Virreinato puede ordenarse en tres etapas: la del catecismo; la de la cultura media y la de la educación superior autodidacta. En esta periodización me referiré a las investigaciones de Josefina Muriel, autoridad indiscutible en materia de cultura femenina novohispana y otras materias más. La primera etapa consiste en la educación de la cultura occidental católica, es decir, la enseñanza de las "verdades básicas", por ejemplo, la explicación de la existencia humana y de la creación divina.
La segunda etapa que se caracteriza como de "cultura media" es el periodo formativo cuando ya se enseña a leer, a escribir y las cuatro reglas de la aritmética. Además de los "oficios mujeriles".
También se preocupan los conquistadores de la "cultura del corazón", es decir, de la enseñanza moral. Constituye esta formación la práctica de las virtudes humanas que se consideran indispensables para la vida en sociedad.
Las mujeres estudian y aprenden, celosamente custodiadas por los hombres de la familia y bajo el ojo, muy cercano del inquisidor. Si la educanda era mujer de condición, los oficios mujeriles le hacían aprender economía doméstica, para el buen manejo de los criados, esclavos y trabajadores a su servicio. Esta segunda etapa se llevó a cabo en los colegios, los conventos y beaterios y en las escuelas públicas y privadas; también en las escuelas llamadas "Amigas" y en otros colegios e internados.
La segunda fase de la educación femenina virreinal es el antecedente o la base para la adquisición de una cultura superior. Para las mujeres, los estudios superiores se tenían que realizar en forma autodidacta. Los maestros seguían los intereses de las alumnas, siempre bajo la estricta vigilancia de los confesores. Estos estudios superiores podían ser matemáticas, astronomía, latín, griego, música y pintura. Los maestros particulares generalmente eran bachilleres de la Real y Pontificia Universidad, o Maestros de Colegios Mayores, siempre hombres.
La tercera etapa "autodidacta" obviamente estaba reservada para las mujeres acomodadas. Las escuelas públicas eran gratuitas, pero escasas en número, por ello los padres que podían hacerlo enviaban a sus hijas a los colegios privados. En los internados, aunque no se cobraba la enseñanza, había que pagar la manutención de las alumnas.
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